Adquisición de ISA por Ecopetrol va en contra los intereses de los accionistas y las metas ambientales del Gobierno
Ecopetrol frente a un mundo que se descarboniza

Al parecer, la adquisición del 51,4 % de la participación del Estado en Interconexión Eléctrica S.A. E.S.P. (ISA), la transportadora de energía eléctrica, por Ecopetrol 1 tiene dos propósitos: el primero, la supervivencia de Ecopetrol en un mundo empeñado en descarbonizarse y el segundo, la reducción del déficit fiscal de la Nación, un déficit agravado por la pandemia. Dada la envergadura de la transición contemplada y las implicaciones a largo plazo, ésta es una decisión que requiere una evaluación comprehensiva.


Ahora bien, ¿Cuál sería el impacto de tal operación, no solamente para Ecopetrol sino para todas las partidas interesadas? Felipe Bayón, el presidente de la petrolera, tiene razón cuando dice que la adquisición de ISA estabilizaría las finanzas de Ecopetrol. La empresa deriva gran parte de sus ingresos principalmente a partir de la venta de hidrocarburos. El problema es que los precios varían imprevisible y drásticamente. Nadie anticipó la caída brusca del crudo que ocurrió cuando los precios se desplomaron en alrededor de USD 110 el barril a menos de USD 50 durante el último trimestre del 2014. Tampoco, la turbulencia del mercado durante la pandemia empujo el precio de referencia Brent de USD 60 a USD 26 en abril 2020. Frente a esa realidad, se redujo el capital disponible para fortalecer las actividades del grupo lo que tuvo efectos adversos sobre la capacidad de la empresa de captar fondos y pagar dividendos. 


Además, al igual que muchas empresas petroleras, Felipe Bayón entiende que la empresa debe transformarse frente a la descarbonización inexorable de la economía: se trata de la supervivencia a largo plazo. La adquisición de ISA permitiría incorporar la transmisión de energía eléctrica dentro de sus actividades, que por el momento son dominadas por hidrocarburos. Tal estrategia parece sólida sobre todo al considerar que el mundo ha apostado en la eléctrica como la energía del futuro.


Desde el punto de vista económico, la venta del 54% de ISA, le aportaría un estimado de USD 4000 millones 2 inmediatamente a las finanzas de la Nación, una suma nada despreciable en tiempos de crisis. Una adquisición implica riesgos.


Sin embargo, vemos riesgos en una tal adquisición. Ecopetrol no dispone de experiencia en actividades de transmisión de electricidad. ¿Sobre cuáles criterios se puede determinar la repartición de inversiones en las dos ramas de actividad, producción de petróleo y transporte de electricidad? La falta de sinergias resultaría en una contienda en donde cada lado trataría de ejercer presión para incrementar su presupuesto. La pertinencia para los accionistas y la sociedad se encontrará en segundo plano.


Aun así, ¿Cómo la Junta puede asegurar que las decisiones sean de beneficio para los accionistas? Es necesario una gobernanza robusta que impida desfalcos como lo de Refinar, que resultó en sobrecostos estimados en COP 610 000 millones 3 y lo de Bioenergy, una planta de etanol donde se estimaban costos de construcción de USD 140 millones y terminó costando USD 750 millones antes de entrar en liquidación. 4 Por consiguiente, parecería prudente fortalecer la gobernanza del grupo sobre sus actividades actuales en vez de disiparla sobre sectores desconocidos.

 
Es más, la adquisición le pondría obstáculos a la transición energética del hecho que desincentivaría un mercado competitivo donde las energías renovables podrían competir con generadores térmicos.


Los intereses del Gobierno y de Ecopetrol no son los únicos. Se debe evaluar el fundamento de esa adquisición, no exclusivamente sobre los intereses de los accionistas de Ecopetrol sino incluyendo los de ISA y, los de la sociedad en general. Se deben priorizar el desarrollo económico y la descarbonización de la economía. 
 

Una aceleración de la salida de hidrocarburos requiere un incremento de la capacidad productiva de plantas de energías renovables. Ahora bien, la estructura actual del mercado le pone obstáculos a la conexión de generadores limpios en gran parte porque dentro de las actividades de los operadores de redes de transmisión, se incluyen actividades de generación ¿Por qué una empresa que deriva una parte de los ingresos de sus centrales térmicas facilitaría la inyección de electricidad de fuentes de renovables? 
 

Dicho eso, se estimularía la competencia por una restructuración del sector eléctrico en donde se escinden generación, transporte, distribución y comercialización. La estructura actual del sector eléctrico permite que empresas participen en todas las actividades de la cadena de valor energética. Dentro de ese marco, ISA, en manos de Ecopetrol, potencialmente le darían preferencia a inversiones en transmisión que favorecieran los principales productos vendidos por Ecopetrol: el petróleo y el gas, o sea los productos que utilizan las centrales térmicas. 


En resumen, hay elementos de la adquisición que no concilian los intereses de los accionistas de los dos grupos, tampoco las necesidades del país tanto en el plan económico como en el plan ambiental. Así que Ecopetrol ha aportado ingresos significativos a la Nación a través de los años, es indispensable un cambio de norte de la empresa. Una incursión en el sector de transmisión de energía no parece apropiada.  

Referencias

  1. Ecopetrol firma acuerdo de exclusividad para negociar compra de participación en ISA: feb. 2021 (www.americaeconomia.com)

  2. Ecopetrol defiende la propuesta de adquisición de ISA, Portafolio, 26 feb. 2021 (https://www.portafolio.co

  3. Se abre un nuevo capítulo en la historia del caso de corrupción de la Refinería de Cartagena: Asuntos Legales, feb. 2020 (www.asuntoslegales.com.co )

  4. Bioenergy: el elefante blanco más grande de la historia, Semana, oct. 2020 (www.semana.com )


Bogotá, 1 de abril de 2021